Gracias a los héroes de la patria que diariamente se enfrentan a nuestro peor verdugo.
Colombiano no le entregues tu país a las FARC.
Gracias a los héroes de la patria que diariamente se enfrentan a nuestro peor verdugo.
Colombiano no le entregues tu país a las FARC.
Esta semana se cumplen cinco años de la masacre de Bojayá, Chocó. Uno de los eventos más espantosos, si no el más, en la historia de Colombia. Ya todos conocen la historia del pueblo que se encontró en la mitad del fuego cruzado y buscó refugio en la iglesia; iglesia que fue luego carbonizada, con personas adentro, debido a un cilindro lanzado por las FARC.
Hace poco las FARC publicaron lo siguiente en su página web:
“Nada distinto a violencia e injusticia puede esperar del Estado el pueblo del Chocó. La solución nunca vendrá de arriba. Está en manos de los propios chocoanos. No hay mejor medio de alcanzar la Libertad que luchar por ella, nos dice el Libertador Simón Bolívar. Y al Chocó le llegó la hora de la pelea por su dignidad, de buscar en su organización y lucha, los derechos conculcados y la justicia social que le ha sido negada por siglos.
El Movimiento Bolivariano, que es amplio y clandestino, convoca a los afro-descendientes y a los pueblos indígenas todos del Chocó a empuñar la tricolor bandera de lucha por la Nueva Colombia y por el nuevo poder.”
Cinismo en su máxima expresión.
Sin embargo aún hay gente que defiende las causas “justas” de estos grupos subversivos. Sin embargo aun hay partidos políticos que no desprecian a estos grupos. Sin embargo aún se ven banderas de estos grupos en las universidades. Sin embargo aún hay quienes piensan que el peor enemigo de Colombia es Bush. Sin embargo aún hay quienes creen que las guerrillas fueron nobles en algún momento; ellos no entienden que las guerrillas fueron, son y serán siempre las mismas. Su lucha por el poder no ha tenido, ni tendrá, límites…
Robledo llamó a todos los fieles seguidores del PDA a manifestarse contra el Imperio.
Un buen número de ellos lo hicieron quemando banderas de los Estados Unidos. Esto es una ofensa contra todo un país, no se puede decir que se quema una bandera en protesta contra el actual gobierno.

Después fueron a Estados Unidos a quejarse con los demócratas y Al Gore les comió cuento. No en vano en Estados Unidos hay quienes tienen esta imagen de Gore.

Albert, cría cuervos y te sacarán los ojos.
Aclaración: La segunda foto no pretende comparar a los del Polo con terroristas árabes, solo pretende mostrar a Al Gore siendo mangoneado.
Editorial de Portafolio del día Jueves 26 de Abril de 2007.
Claro y acertado
Mucho daño le está causando al país el Polo Democrático. Diversas actuaciones de dirigentes de ese partido, en especial del senador Gustavo Petro, han debilitado sin justificación alguna- la imagen de Colombia en el exterior y la posibilidad de que el Congreso de Estados Unidos apruebe un Tratado de Libre Comercio que le brindaría a Colombia muy buenas oportunidades para crear empleos, conseguir divisas y aumentar recaudos tributarios con destino a la inversión social.
El Polo Democrático no está ejerciendo una oposición sensata. En lugar de criticar con buenos argumentos las debilidades de la Administración Uribe, tarea que siempre debe hacer una oposición inteligente y constructiva, se ha dedicado a tratar de enlodar al Primer Mandatario y a empantanar o eliminar sus buenas iniciativas.
Es importante que los ciudadanos tomen plena conciencia de la agenda destructiva del Polo Democrático para que escojan bien a la hora de elegir a sus representantes, y no apoyen a quienes se dedican a calumniar en vez de contribuir con altura a debates enriquecedores.
Este post no busca criticar ni defender la actual propuesta del TLC. Pretende ser una crítica a la actitud, no revelada, de la mayoría de opositores a un eventual TLC.



Cada vez que veo este tipo de caricaturas me hago la misma pregunta ¿Por qué carajos tanto complejo de inferioridad? Es que vean en cada una al gringo bonito, bien vestido, zapatos lustrados; mejor dicho, impecable. Mientras el colombiano ahí un enclenque feo, débil y con pinta de burro.
Así nos han educado en Colombia. Nos metieron la idea de que no podemos competir con los gringos o europeos porque ellos son “mejores”. Y eso es lo que está en la cabeza de muchos cuando critican el TLC. Son como un mal equipo de fútbol que lo ponen a jugar contra uno mejor y desde antes de empezar ya están haciendo pucheros y diciendo que el partido está perdido; escondiéndose bajo las faldas del técnico y divulgando la injusticia de tener que jugar contra alguien “mejor”. Todos estos lloriqueos surgen porque en latino América nos acostumbramos a que el Estado sea nuestro papito, el Estado nos debe proteger y cuidar como a niños menores de edad.
En muchos casos esto ha logrado propagar la mediocridad de los colombianos, la industria no siente la necesidad de mejorar sus productos; pues el estado no va a dejar que nadie le compita. ¿Se acuerdan de la famosa campaña de “colombiano compra colombiano”? Que campaña tan lamentable, en el fondo el mensaje es el siguiente: compre colombiano, si ya sabemos que los productos no son tan buenos; pero pues hágalo por caridad no ve que la persona que desarrolló ese producto es colombiana y no puede hacerlo mejor que un gringo. Pues yo personalmente me rehúso a apoyar esa vagabundería, compro y seguiré comprando lo que más me satisfaga y muchas de las veces lo que más me satisface termina siendo un producto colombiano.
Es que los que tanto critican a los gringos pareciese que tuvieran un complejo de inferioridad o que jamás hubieran conocido a un mono de estos. A Estados Unidos las cosas no le cayeron del cielo un día.
Ojala hubiera más empresarios sedientos por desarrollar un buen producto y ampliar el mercado y menos “revolucionarios” sedientos por apoyar el subdesarrollo y la vagabundería. Es cierto que abrirse al mundo puede traer unos años de inestabilidad mientras se absorben ciertos shocks; pero es aun más cierto aun que no hacerlo nos seguirá dejando cada día un poco más atrás.
Pd. Sigan apoyando que no lleguen bancos extranjeros para que nuestro amigo Sarmiento nos siga metiendo la mano y le siga importando un carajo que tengamos que hacer filas por horas. Vuelvo y digo; un país que cierra sus puertas no mejora.
Las caricaturas fueron tomadas de: http://amlat.oneworld.net, http://historia.fcs.ucr.ac.cr, http://historia.fcs.ucr.ac.cr, http://eduvirtual.unisangil.edu.co
Por Jaime Ruiz (invitado)
Antes de que el narcotráfico se enseñoreara de la sociedad colombiana hubo una clara hegemonía ideológica del sistema de valores que le permitiría imponerse. Para la inmensa mayoría de los colombianos educados en los años sesenta y setenta, el bienestar del país debía provenir de un precio «justo» de las materias primas que los estadounidenses nos «robaban» (por no haber gobiernos «dignos» que «lucharan» por el pueblo).
Ese discurso sigue siendo el que predomina en los sectores sociales que se conocen como izquierda democrática, tanto en sus organizaciones armadas como en las que operan dentro de la legalidad, que en algunos textos característicos son por completo indistinguibles, como en este escrito de William Ospina. (Se recomienda en especial, caso de que se siga el enlace, las alusiones a Chávez para ver el sentido rentista del discurso de esa facción). Lo que permitió el narcotráfico, es decir, que muchas personas se dedicaran a una industria criminal cuya rentabilidad se basa en la ilegalidad y el peligro, fue esa sensación generalizada de agravio respecto a la gente de los países desarrollados. Lo que hacía justificable ese rencor era el supuesto robo de los recursos naturales.
Y el problema es el sobreentendido que va dentro y que sólo con mucha obstinación se descubre. Salvador de Madariaga decía que en Bolívar coexistían la arrogancia del conquistador y el resentimiento del conquistado. Eso parece darse en casi todos los latinoamericanos. El sobreentendido no se nota porque, según las rutinas católicas en que viven los colombianos, la sed de justicia del pobre parece la manifestación misma del bien. No se ve que también hay un valor propio de los criollos y de los castellanos viejos: que no hace falta trabajar.
Coca y petróleo tienen eso en común, que el trabajo es mínimo en comparación con la rentabilidad. En el caso del mineral porque está en el territorio dominado por un Estado; en el de la droga, porque la prohibición multiplica el precio. Y cuando se piensa en la decadencia de un país como Irak se encuentra precisamente eso: la caída de la gallina de los huevos de oro en manos de una banda mafiosa eficazmente organizada. Sin esa riqueza Irak habría sufrido muchísimo menos. Y no menciono a Venezuela porque ese país aún no ha vivido completo su viacrucis.
Porque esas fuentes de riqueza sólo sirven para hacer más poderoso al que vive de la fuerza, del asesinato, del terror, del control paranoico, respecto del que trabaja. En última instancia la izquierda democrática es el partido de los que viven de rentas y las obtienen gracias a sus conexiones, es decir, gracias a su origen social. La organización que les provee esas rentas se puede llamar izquierda democrática como en Colombia o Estado bolivariano como en Venezuela, en uno y otro caso de lo que se trata es de repartir entre unos pocos el botín petrolero y de conservar el dominio de la máquina estatal para asegurarse esos ingresos.
Por eso es ocioso desesperarse ante Chávez y atribuirle singularidades psicológicas: fatalmente el petróleo cae en manos de mafiosos. Y por eso es inconcebible una renovación real de Colombia sin hacer frente a ese discurso de la educación pública: Colombia necesita que su población trabajadora pese más en la economía que la suma de petróleo y cocaína. Por eso es tan necesario que el gobierno implante medidas que favorezcan la creación y expansión de las empresas y la contratación laboral, porque los países realmente ricos y respetados son aquellos que no tienen otras fuentes milagrosas de renta que el trabajo concienzudo de su población: Japón, Corea del Sur, Suiza.
Ésa es la diferencia entre la población que muestra benevolencia ante el gobierno de Uribe y la minoría que quiere que se dé poder a los secuestradores. Entre la derecha y la izquierda democrática. En el primer grupo está la gente que no tiene contactos para conseguir empleos estatales y que no ha encontrado otra fuente de ingreso que el trabajo. En el segundo están los legalizadores que extrañamente se olvidan de que el programa de su partido exige que se necocien las leyes con una organización de narcotraficantes, como lo es las FARC.
Un aparte de la columna de Humberto de la Calle en El Espectador.
“Si, por ventura, llegamos a tener a la vuelta de la esquina una paz definitiva con el Eln a condición de una amnistía total, ¿qué dirá la opinión pública? Pero sobre todo, ¿qué dirá la izquierda que hoy critica la Ley de Justicia y Paz por considerarla una farsa destinada simplemente a lavar la cara de los delitos de lesa humanidad cometidos por los paras? Si esto llegara a ocurrir, el Gobierno habrá puesto en jaque mate a sus críticos de hoy. Porque les será difícil justificar que una ley que consideran débil y tolerante frente a las Auc deba ser superada por insuficiente cuando se trata de juzgar a los guerrilleros. A no ser que afirmen que hay una violencia buena, la de la guerrilla y una mala, la de los ‘paras’. Y el costo político de esta afirmación será enorme.
Hasta el gobierno de Uribe el país se había cuidado de mantener una categorización diferente para las autodefensas y la guerrilla: delincuencia común las primeras, a las cuales sólo se les ofrecía una política de sometimiento, y delincuencia política la segunda, dejando en el horizonte la posibilidad del perdón total. Hoy, sobre todo para la gente de menos de 40 años de edad, todos los violentos son iguales. Este es el pensamiento actual de la mayoría de los colombianos, fatigados con las atrocidades de una guerrilla que ha violado los más audaces códigos revolucionarios.”
Muy buena columna, cosa rara por estos días. Sin duda alguna el país debe empezar a tomar conciencia y catalogar tanto a paras como a guerrillas de criminales sin importar sus motivos. Lo más interesante será ver la reacción de Piedad Córdoba, Petro, Carlos Gaviria y cia. cuando el momento se acerque. ¿Será que en ese momento pelarán el cobre y todo el mundo se dará cuenta de esa luna de miel que tienen con las guerrillas? ¿O por el contrario tomarán una posición más discreta y traicionarán a sus amigos en aras de que el PDA no sea derrotado políticamente?
Amanecerá y veremos.
Apartes de la intervención de Uribe. Lo que está en negro es lo que dijo el presidente democráticamente electo y lo que está en rojo son comentarios míos.
Mire, doctor Néstor: la vida política mía ha sido de combate, muy difícil, y lo he hecho con entusiasmo y con patriotismo. Fue suficiente que como Gobernador elector yo dijera que había que apoyar las Convivir, para que inmediatamente el único tratamiento que me daban mis críticos era “paramilitar”. Fue suficiente que dijera que Colombia necesitaba una política de autoridad frente a la subversión, para que el único tratamiento que me dieran mis críticos era el tratamiento de paramilitar. Presidente así nos sentimos muchos cuando decimos que el secuestro no se debe tolerar y que hay que acabar con la guerrilla. Ya más de una vez también me han dicho paraco por decir eso. Lo curioso es que jamás me han dicho guerrillero por decir que también se debe acabar con los paras. De pronto un grupo se debe tolerar y al otro no, quien sabe…
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¡Por Dios! La única razón de la demora de esa escritura fue mientras ellos se organizaban.
Desde esa época yo no pude ya hacer presencia material en esa región. Estoy hablando de junio de 1979.
Traté a esos trabajadores con toda la delicadeza. Todavía hay unos, en Maceo, es bueno que les pregunten. Dudo mucho que quieran ir a preguntar la verdad, no ve que se trata de ir por su cabeza, acá la verdad no es lo importante presidente.
Y doy todas estas señales para que cualquier colombiano que quiera investigar pueda ir allá.
Yo tengo una colección de acusaciones falsas contra mi vida privada y pública, por la razón de que he tenido la determinación de que Colombia tiene que derrotar la subversión.
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Una de las paradojas que veo en este debate es que ahora que no hay violencia paramilitar, hay debate paramilitar. Ustedes, periodistas y muchos, muy críticos del Gobierno, pueden verificar en el país cómo prácticamente ha cesado la violencia paramilitar, gracias a este Gobierno. Y no por pactos con ellos, sino porque la política de Seguridad Democrática desde el día cero del Gobierno ha sido imparcial. Fuerte para enfrentar a la guerrilla, y fuerte para enfrentar a los paramilitares.
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Ahí están los resultados: más de 1.700 paramilitares dados de baja en este Gobierno. Es que este es un Gobierno que va a cumplir cinco años. A este Gobierno no hay que juzgarlo por el discurso sino por la realidad. Y más de 30 mil paramilitares desmovilizados. Y líderes muy importantes de ellos en la cárcel. Y el Gobierno persiguiendo a aquellos que no están en la cárcel. Y la captura reciente de otro de ellos. Y la decisión del Gobierno frente a los que se quieren rearmar. No han podido prosperar. No han podido pelechar, como dirían en mi tierra. Porque mientras haya una política de Seguridad Democrática firme, no nacerán nuevos grupos, se debilitarán los actuales y no se rearmarán los desmovilizados.
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Esta noche me mostraban aquí, el señor Ministro del Interior y mis compañeros, que una de las acusaciones que me hacen es que a una persona que ahora aparece desmovilizada le encontraron un mensaje beeper. ¿Cómo dice ese mensaje? ¿Quién lo tiene de ustedes, señores Ministros? A finales del 97, donde alguien le dice que le consiga una cita con el Gobernador. Y eso lo exhiben como una prueba contra mí. ¿Quién puede ser el Gobernador? ¿A cuántos se les dice Gobernador en el lenguaje de la delincuencia? Volvemos a lo que son las pruebas “contundentes” del honorable senador Petro. Esta es una de las pruebas “fuertes”. Ojala a ningún para tenga el alias o el nombre de Felipe porque terminó embollado.
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Mi camino es institucional: una Colombia sin guerrilla y sin paramilitares. Es que hay está el problema señor presidente, muchos quieren una Colombia sin paramilitares; pero con guerrillas.
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Cosas como estas sorprenden. ¿De dónde las obtienen? Yo no pregunto ni por las filtraciones de la justicia, por respeto a la libertad y a la justicia. No pregunto ni por aquellas conductas que se constituyen en delitos por las solas circunstancias de revelar reservas del sumario, por respeto a la libertad de los colombianos. Ahí difiero con usted señor presidente, eso debería ser un delito y se están poniendo en juego la institucionalidad, la democracia y las mismas investigaciones
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Pregunta César Sabogal: Presidente, hay varios congresistas de su bancada en la cárcel y otros investigados por la justicia colombiana.
Presidente de la República: Muy bien. ¿Usted ha visto alguna obstrucción del Gobierno a la justicia, o al contrario un total apoyo del Gobierno a la justicia? Tiene que haber visto lo segundo.
Mire, alguien decía, una crítica injusta en la comunidad internacional: que la política de Uribe nada tiene que ver con que se diga la verdad en Colombia. ¿Cómo no va a tener que ver? La gente antes no decía la verdad por miedo. La política de Seguridad Democrática les ha hecho sentir a los colombianos protección, les ha alejado el miedo y ha estimulado a que se diga la verdad. Entonces aquí se han creado unas condiciones jurídicas que obligan a la verdad en la Ley de Justicia y Paz, y unas condiciones de seguridad que facilitan la verdad, gracias a nuestra política de darles seguridad a los colombianos.
Déjenme decir una cosa vanidosa: yo prácticamente llegué sin congresistas en el 2002. Esa fue una candidatura de opinión. Y se sostuvo todos esos años de 2002 al 2006 como candidatura de opinión.
He buscado el apoyo del Congreso para aprobar la agenda legislativa de nuestra Patria. Y donde tenga alguna equivocación en algún congresista, con total buena fe la reconozco. Por ejemplo, no tuve inconveniente en decir que el doctor Dieb Maloof, hoy en la cárcel, me acompañó en la elección presidencial de 2002. Es verdad. Ahora le acaban de hacer estas acusaciones y está en la cárcel.
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Pregunta César Sabogal, de AFP: Uso la réplica para hacerle una pregunta en torno a la reacción suya con la oposición. Lo que vemos como espectadores es una bancada opositora haciendo un debate en el Congreso, en un juego democrático limpio (¿Democrático y limpio? No jodás. Limpio por lo de la reserva del sumario y democrático por poder acusar a todo el mundo sin pruebas o ya habiendo sido absueltos.), y vemos a un Presidente salido de tono criticando al senador Petro, sin mencionarlo. Presidente: ¿no reconoce al menos hidalguía por parte de la oposición con respecto a este tema con Petro?
Presidente de la República: Querido amigo, la hidalguía se excluye con la calumnia. Y estoy también dispuesto. Por ejemplo, veamos lo de las Convivir. Mire, las apoyé, con el mismo criterio con que he apoyado que hoy tenga Colombia cerca de cuatro millones de cooperantes. Y qué bueno ha sido esa política de cooperación ciudadana con la Fuerza Pública.
Calumnias como éstas: que los paramilitares habían nacido de las Convivir de Álvaro Uribe. Primero, yo asumo toda la responsabilidad de haberlas apoyado, pero no me las inventé. (Pero presidente si el PDA siente que tiene una pluma en mano para poder escribir la historia de Colombia. Y no les diga que no porque eso lo convierte en paramilitar) Segundo, creo que en Antioquia hubo el diez por ciento del total de las Convivir que hubo en el país. Tercero, el paramilitarismo antecedió muchos años a las Convivir. Cuarto, como está consignado en documentos históricos, en la declaración de Monseñor Isaías Duarte Cancino, después asesinado en Cali, el nueve de enero de 1995, a los siete días de haber llegado yo a la Gobernación, Antioquia estaba llena de guerrilla y de paramilitares.
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Superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada: En el acta de constitución de la Asociación Convivir, del 10 de julio del 95, de la Asociación Convivir Siete Cueros, aparece el señor José María Barrera Ortiz. El gobernador de Antioquia de ese entonces, Álvaro Uribe, aprobó la personería jurídica de esa Convivir, el 17 de agosto del 95. Y la Superintendencia de Vigilancia (que es entidad que aprueba que esas Convivir pudieran ejercer servicios de vigilancia privada, no era la Gobernación ni de Antioquia ni ningún otro gobernador), el 31 de agosto del 95 le concedió licencia de funcionamiento.
Presidente de la República: Mire, yo tengo hidalguía, mi estimado periodista. He provocado ese caso, porque lo tengo que reconocer. Y si la oposición me hace una crítica de esas, yo tengo que salir a dar explicaciones, como las estoy dando esta noche, porque ahí hay un fundamento. ¿Qué fundamento? Que ese señor, hoy demovilizado, todo indica que es el mismo que entró en esa Convivir cuando yo la aprobé siendo Gobernador de Antioquia. Le aprobé la personería jurídica y la Superintendencia le aprobó la licencia de funcionamiento. ¿Hasta cuándo operó esa Convivir?
Superintendente de Vigilancia: Es la Superintendencia quien aprueba la licencia de funcionamiento y quien revisa los antecedentes, pero adicionalmente hay un concepto militar del Comandante de la Brigada, que dice que una vez efectuado los diferentes estudios de sus integrantes y de la información de la Cuata Brigada, conceptúa positivamente para la Asociación militar Convivir.
Presidente de la República: Ese concepto fue previo, como en todos los casos era previo, al reconocimiento de la personería jurídica por parte de la Gobernación.
Superintendente de Vigilancia: No obstante eso, Presidente, el 4 de diciembre del 97, en el cuarto punto dice: Como a la fecha no ha sido posible que la Asociación cumpla con estatutos ni objetivos, el gobernador Álvaro Uribe Vélez firma la cancelación de la personería jurídica de la Convivir Siete Cueros, en la que perteneció el señor
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Presidente de la República: Ahí hay dos casos bien diferentes. Por ejemplo, se trató de insinuar y después se rectificó que yo le había aprobado organizaciones Convivir a personas de los departamentos de Bolívar, Sucre, Córdoba. No podía. La jurisdicción territorial me lo impedía. Presidente es que aquí la idea no es sacar la verdad, lo que importa no es cuanto se puede descubrir sino cuanto se puede hacer que la gente crea.
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Antes de mi Gobierno, en Colombia llegaron a asesinar 126 líderes sindicales, 168. El año pasado asesinaron en Colombia (e influyó mucho el enfrentamiento Farc – ELN), asesinaron 25. Este año va uno. Y todo indica que no es por razones de sindicalismo. Pero según muchas ONG’s y políticos suecos Colombia es cada vez más peligrosa para los líderes sindicales debido al actual gobierno paramilitar. ¿Será otra calumnia más? Sin la menor duda…
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Y se mostraba sorprendido el presidente Clinton cuando yo le decía: mire, a pesar de los esfuerzos de nuestro Gobierno, en Colombia, que asesinaban 68 personas por cada 100 mil habitantes, el año pasado todavía asesinaron 38.
Que pena el post tan largo; ni siquiera estoy seguro de que se entienda bien fuera de contexto. Pero ahí quedan cosas importantes que dijo el presidente.
Sacado de la página de la Presidencia de la República
Mucha gente anda muy campante últimamente porque cada día los medios y la opinión pública “descubren” a alguien que tiene vínculos con paras o con el narcotráfico. Estos acontecimientos hay que mirarlos con bastante desconfianza. Ya es recurrente que los medios salgan a tildar a cualquier persona de paramilitar o mafiosa por un mínimo detalle o una declaración de alguien de dudosa reputación; esto demuestra una democracia en decadencia. Se está empezando a tratar este tipo de eventos al contrario de como se debería, es decir, en una verdadera democracia se presume al individuo inocente hasta que no sea encontrado culpable. En la actual Colombia, con el aporte del PDA y los medios de comunicación, pareciese ser que el orden de las cosas es que todo individuo es considerado culpable hasta que no se demuestre su inocencia. (Miedoso ¿no?)
Daniel Samper Pizano escribe un excelente artículo al respecto. Altamente recomendado.
Tres historias que huelen a atropello
Parece que otro de los traumas de Chávez es no haber sido presentador de televisión. Mejor dicho nos resultó todo un Pacheco o un Jorge Barón.
¿Soy yo el único que encuentra un parecido? Claro está que uno sí hace feliz al pueblo, el otro va a terminar acabando aun más con el pueblo.
Sin duda alguna uno de los peores males que azotan a Colombia es la doble moral de sus habitantes. Una cultura donde todo “depende”, donde las situaciones siempre van a terminar siendo juzgadas por lo hechos que las rodean más que por su misma esencia. Los colombianos son expertos para pedir justicia; pero cuando llega la hora de implementarla son aun más expertos para pedir que la justicia sea más ó menos severa dependiendo de quién fue la víctima ó de quién es la persona juzgada.
Uno de los mejores lugares para darse cuenta de la doble moral que existe en Colombia es por medio de los foros del El Tiempo. En estos la gente verdaderamente pela el cobre, se sienten protegidos por el anonimato y se rasgan las vestiduras diciendo lo que seguramente no se atreverían a decir dando la cara. El día lunes 2 de abril El Tiempo publicó una noticia donde se analizaba el proceso de paz con el ELN y con los paras. Varios de los comentarios eran unas verdaderas joyas; usuarios que argumentaban que al ELN se le debería tratar de una manera distinta que a los paramilitares porque estos no habían asesinado a más de 100 personas, mientras que los paras habían asesinado a miles. ¿Qué tal la belleza? Esto es un ejemplo perfecto de doble moral y de cómo no debatir siendo objetivo. Ambos son grupos asesinos al margen de la ley y deben ser juzgados de la misma manera, que si mataron 10, 40 o 2000 no debe ser importante. El punto es que asesinaron y que tienen una estructura asesina.
Este es el mismo caso de tantos colombianos que piden a gritos que los paramilitares confiesen, paguen sus crímenes y reparen a las víctimas; excelente idea, hasta ahí. Estos personajes hacen creer a la gente que de verdad quieren justicia para el país. Pero después cuando otro colombiano sale y pide que los grupos guerrilleros sean sometidos a lo mismo, ahí si salen estos que pedían justicia, verdad y reparación para los paras a decir que no es lo mismo. ¿Cómo así? ¿Por qué no es lo mismo? Según ellos porque unos tienen ideas de revolución y estas van en aras del pueblo, mientras que los otros no. ¿En aras del pueblo? Bah, por favor.
Esta gente es la misma que piensa que robarse 100 mil pesos es distinto a robarse 10 millones. Que va, la única diferencia es que el que se robó los 100 mil pesos no tenía 10 millones enfrente, de lo contrario también los hubiera cogido. Es la misma gente que soborna a un policía para no pagar una multa y después llega a la casa a criticar a los políticos por corruptos. Son los que piensan que robarle a una multinacional está bien porque estas explotan al pueblo. Claro es que son unas joyas, todo lo ajustan, todo es “depende”.
Son esos mismos que ven a Fidel como un héroe y a Pinochet como un asesino. Por favor, ambos son dictadores y si alguien decide aceptar que exista un dictador de izquierda tiene que tener los pantalones para saber que también pueden existir dictadores de derecha. O se critica a los dos o se calla. A esta gente se le veía furibunda cuando Uribe le hizo cambios a la Constitución, afirmaban que esto atentaba contra la democracia. Un tiempo después Chávez decidió cambiar la Constitución de Venezuela y ahí si todos a defenderlo, porque es que en este caso era para beneficio del pueblo, en este caso Chávez no está en la lista Clinton y otra mano de cuentos.
En fin, podría seguir dando ejemplos sobre la doble moral; pero no hay tiempo. Cabe también aclarar que esto se presenta en ambos lados, también hay otras joyitas de “derecha” que tiene una moral bastante elástica. Este post es una invitación a cada uno para que empiece a vivir una vida de la forma más coherente posible, para que no le saque más el “depende” a las situaciones. Con seguridad el día en que los Colombianos tengan la capacidad de juzgar lo hechos por lo que son y no dependiendo en quien los comete, avanzaremos como sociedad.
“Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.”
Friedrich Nietzsche
Creo que meterse a analizar si la Tauromaquia es cultura ó no; o si es un arte ó no, es irrelevante. El punto no está ahí, el punto no está en si el toreo es un arte, el punto está en que es una actividad irracional y por ende hay que acabarla. Si una horda alcoholizada celebrando el sufrimiento de un animal no es un acto irracional; me atrevería a afirmar que hemos vuelto a las épocas milenarias de la antigua Roma. Espero que en un futuro, no muy lejano, nuestro país logre despojarse de toda aquella actividad que lo aleje en su propósito de alcanzar la racionalidad y el respeto hacía la vida.
Quienes dicen que el toreo es un arte lo afirman porque este ha inspirado a cientos de escritores y pintores. Siguiendo esta línea argumentativa podríamos decir que la crucifixión de Jesús también fue un arte ya que ella ha inspirado a miles de pintores y escritores. De pronto llegando al extremo se podría concluir que la prisión de Guantánamo y sus atrocidades también son un arte; pues inspiraron a Fernando Botero.
“Contra las apariencias pregonadas de la belleza y los falsos argumentos de la antropología y la estética, el toreo es una muestra sin igual de barbarie. Y evidencia la arrogancia de unos animales que se sienten con el derecho de torturar a los otros tan solo para divertirse con sus terrores y mostrarse sofisticados y elegantes con sus temibles semejantes. Es una sórdida diversión. Sin duda. La más sangrienta entre las farsas sociales heredadas de la querida madre España.” Eduardo Escobar
¿Qué clase de persona puede gozar el sufrimiento de un animal? ¿Quién puede tener la capacidad de aplaudir y festejar cuando de una manera indigna se mata a un animal? ¿Qué clase de papás inducen a sus hijos a perseguir una actividad llena de sangre, violencia e irracionalidad?
Ghandi alguna vez dijo: “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados según la forma en que trata a sus animales“. De pronto esto ayuda a esclarecer ciertas dudas de por qué el atraso en nuestra querida América del Sur.
Pd. No soy vegetariano (amo la carne), simplemente soy civilizado.