Archivado en: Petro
Si hay algo difícil de encontrar en Colombia es un columnista sensato que hable de política. Es algo generalizado en todos los medios. Esa es, de pronto, una de las razones por la que crecen los blogs; alguna gente se cansa de que no le digan nada sensato y termina escribiendo lo que opina. Pero los columnistas tienen la ventaja de que esta es la excepción y no la regla; a la mayoría de la gente esa vaina de pensar y analizar le gusta más bien poco, más fácil creerse todo lo que está escrito.
Si una persona como Felipe Zuleta (fácilmente el blogger con la peor ortografía de Colombia) puede opinar en un diario tan prestigioso como El Espectador; pues cualquier otro colombiano también siente que tiene esa capacidad de opinar (me incluyo). El blog y las columnas de Zuleta dan vergüenza, se alcanza a percibir el resentimiento, el odio y el rencor hacia la sociedad (ojo, no hacia la corrupción, ni hacia los políticos, sino hacia algo mucho más allá que lo perturba). Esa es su principal arma, su blog recibe tanto guache es por eso. El lenguaje tan bajo que usa hace que esta gente se identifique, que lleguen como anónimos a expresar todos sus odios; no importa qué odien, el caso es que se desocupan contra el personaje de turno que mencione Zuleta. Guillermo Cano se debe estremecer en su tumba de pensar que este personaje escribe en El Espectador.
Pero ojala este fuera el único ejemplo de insensatez, dónde dejar a Fernando Londoño que cada que puede dice, en su columna, que las FARC están derrotadas. Imposible no preguntarse de cuales FARC habla. Es cierto que las acciones militares de estas se han disminuido notablemente; ¿pero derrotadas? Ojala las FARC fueran unos simples campesinos delincuentes que trabajan en el monte. Las FARC son toda una organización impregnada en la sociedad, que reciben apoyo desde las grandes ciudades, apoyo que dan muchos estudiantes, profesores, sindicalistas y columnistas. Para dar apoyo no hay que tener un carné de afiliado a las FARC. El último mensaje de apoyo que estas recibieron fue de la columnista (raro) Claudia López.
Por eso es tan grato de vez en cuando leer una columna a la que se pueda asentir con la cabeza y no terminar su lectura con un simple ¡Bah! Esa columna es la última de Rafael Nieto, donde contradice las declaraciones de Petro sobre los medios y los paramilitares. Acá están algunos apartes de la columna y acá el link a esta.
“Hay varias falacias en el planteamiento de Petro, en todo caso: una, suponer que la violencia guerrillera es “mejor” que la paramilitar. Imagino que su posición es resultado de que él mismo fuera guerrillero. Pero no, aunque Petro quisiera que fueran distintas, en verdad sus prácticas delincuenciales son similares. Bastaría acordarse de Escobar Soto, José Raquel Mercado o la toma del Palacio de Justicia, por ejemplo. De hecho, el paramilitarismo es un gemelo menor de la guerrilla, un hijo indeseado de ésta que intentó emularla usando sus mismos métodos para someter a los civiles. Los unos y los otros, guerrilla y paramilitares, son de la misma laya, bandidos de la peor calaña, criminales sin escrúpulos que han sembrado de muerte nuestra tierra y enlutado miles de hogares.”
“Por otro lado, no deja de intrigarme la “inocencia” con que Petro da por cierto todo lo que Mancuso dice y que se atreve a repetirlo, deformado a conveniencia, a medios internacionales. Petro le sigue el juego a Mancuso, que ha decidido contar verdades, medias verdades y abiertas mentiras y volver en victimarios a algunas de sus víctimas y en financiadores del crimen a algunos de quienes fueran por él extorsionados. Petro debería saber que a la vuelta de la esquina estará el criminal que decida imputarle unos cuantos delitos. Y que algún día pedirá que sea la justicia, como debe ser, quien decida si es verdad o no lo que de él afirma el bandido de turno que decida “confesar”.”









